La suba en la inflación real es la mayor en más de un año y, de hecho, para encontrar un índice similar hay que retrotraerse hasta enero de 2007, cuando los aumentos en los servicios de medicina prepaga y el turismo desencadenaron la intervención del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) por parte del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno.
Los principales "culpables" de esta aceleración de la inflación son los alimentos frescos, cuya entrega fue la más afectada por el conflicto entre el Gobierno y el campo.
Según un relevamiento privado que en las últimas horas comenzó a distribuirse en círculos empresariales y oficiales, los productos frescos cerraron marzo con una inédita alza del 7 por ciento, mientras que también se registraron subas importantes, superiores al 3 por ciento, en otros rubros sensibles de la canasta, como el de las bebidas y los alimentos no perecederos.
El gran interrogante ahora es cuál será la posición del Indec, que pasado mañana difundirá los datos oficiales de inflación de marzo.
Hasta el momento, la postura del organismo fue tratar de disimular los aumentos manipulando los índices, aunque en las últimas horas en círculos privados se especulaba con el Gobierno podría blanquear aunque sea parcialmente lo que sucede con los precios, aprovechando que esta vez le pueden echar la culpa de la alta inflación al campo.
Sin embargo, más allá del dato que finalmente anuncie el Indec, lo que está claro es que la preocupación oficial por lo que ocurre con los precios, al igual que la inflación, está en ascenso.